miércoles, 12 de mayo de 2010

Que pena tan alegre

Un día llegaste, te acercaste hasta la orilla de la cancha y nos preguntaste:
.- Muchachos, Se puede Jugar?
.- Si, flaco, entra, no hay problema.
.- Pero están justos. dijiste
.- Dale, entra no importa, ya va a caer otro y hacemos 6 contra 6
Después del partido, tímidamente preguntaste cuando jugábamos y si podías venir.
.- Si, claro, dijimos.
Ahora se que debes haber querido integrarte al grupo y porque nunca pudiste.
Siempre que te invitábamos al asado que hacíamos una vez por mes, siempre tenias una escusa para no ir. O cuando nos juntábamos a ver algún partido de la selección también.
Se te notaba algo raro, no se, algo te pasaba.
Un día, fiel a mi carácter frontal y aprovechando que estábamos solos al costado de la cancha te pregunte:
.- Che, Carlos te pasa algo?
.- No, ta todo bien. Vos quedate tranqui, que soy yo,
.- Pero paso algo, algo te molesta?
.- No Claudio, vos tranqui soy yo.
No pregunté nada mas.
Paso el tiempo.
Un día, tengo que ir a tu casa a llevarte la pelota porque no iba a estar y no podía dejar a los pibes sin el futbol. Llegue a la puerta, golpee las manos. Te asomaste por la puerta de costado con el teléfono en la oreja y me hiciste señas que pasara y cerrara el portón.
Entre, al toque colgaste, me diste la mano y me invitaste a tomar unos mates. Charlamos un rato del futbol, de tu casa, de esto y del otro. Por ahí te cortaste y me dijiste:
.- Te acordás el día que me preguntaste si me pasaba algo.
.- Si que me acuerdo (le dije.)
.- Tenés hijos? (preguntó)
.- Si, dos nenas, Aldana y Lara, (respondí)
.- Yo también tenía, y me señala una foto apoyadita en la mesada de la cocina.
.- Murieron en un accidente en donde yo manejaba. Ahora entendés lo que me pasa.
.- Si, Carlos, y discúlpame hermano por preguntar y llevarte a ese momento.
.- No Claudio, no te calentés me dijiste despacito. Yo vivo en ese momento. Estoy atrapado ahí, es mi cárcel y no puedo salir.
Me pare, nos miramos con los ojos húmedos, lo abrase, sentí la congoja de su cuerpo y lloramos junto un buen rato.
Deje su casa. Camine y camine pensando en lo terrible de la situación. Corrí desesperado. Llegue a casa y abrase a mis hijas llorando. Fui nuevamente feliz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario